15 junio 2010

un signo de debilidad

Tengo todos mis fuegos encendidos, él me toma de la mano y los calma. No entiendo su mágia, pero sinceramente no necesito entenderla. Solamente con el poder de su mirada, me tiene completa, me mantiene viva. Me deleito de su compañía, de sus palabras: en la forma que las transforma, las ordena y las relata. De sus diferentes tipos de besos: esos que me hacen perder el espacio, el lugar y el tiempo, y esos otros que son como un simple susurro cálido, apagado, permitiendo que mi piel respire y no muera. Vamos a convertirnos en pasajeros de la corriente, a veces fria a veces caliente, eso es lo que más disfruto, que nunca es igual, siempre es diferente.